En el pueblo de Conejil-Conejal hay un conejo infeliz porque es diferente al resto y a veces se ríen de él. A Cotón no le gusta ser distinto al resto de conejos, pero tiene una oreja caída. Él quiere tener las dos orejas derechas, como las de sus amigos. Llega un día en el que dice basta y decide crear una serie de inventos para tener la oreja recta. Con la ayuda de una liebre herbolaria acabará entendiendo que no pasa nada por ser diferente, se aceptará tal como es y por fin logrará ser feliz.